BIM aplicado al Patrimonio Cultural
La ruina de Ferrol Vello

La ruina de Ferrol Vello

Leo en El País (medio AEDE, enlace eliminado) que la ruina generalizada del Ferrol Vello se extiende como una mancha de aceite, provocando pérdidas irreparables en un tejido urbano de tal valor histórico, artístico, etnográfico y documental como para ser declarado Bien de Interés Cultural. Al daño gravoso de la pérdida física de los edificios que se derrumban bajo la acción de los agentes atmosféricos y la desidia administrativa, se añade el olvido de su valor documental, como sucede en el último caso que recoge la noticia de El País. El derrumbe de la casa del filólogo e historiador Ricardo Carvalho Calero añade a su pérdida el agravante de que el edificio es propiedad del Ayuntamiento de Ferrol, por lo que tal suceso constituye un retrato vivo del País que nos ha tocado vivir.

El barrio del Ferrol Vello fue declarado Bien de Interés Cultural, en un proceso que tuve la fortuna de vivir de cerca, en febrero de 2.011. Y desde ese momento, lo que desde la administración debería haberse sido un enérgico ejercicio de conjunta protección urbanística y rehabilitadora, se tradujo en abandono y olvido, incumpliendo sus propias obligaciones. Como ejemplo, dos botones. El Plan Especial de Protección, documento urbanístico obligado tras su declaración como BIC, aún está en redacción, 3 años después. Al mismo tiempo, en el año 2012 el Ayuntamiento de Ferrol sacó a concurso los servicios técnicos de la Oficina de Rehabilitación, concurso que después de abiertas todas las plicas del proceso (la última en diciembre de 2.012) aún no se ha resuelto ni adjudicado, y que parece dormir el sueño de los justos. Y más aún, el inmueble, adquirido por el ayuntamiento en 2.011, se supone que estaba siendo objeto de obras de consolidación desde dicha fecha, mientras se redactaba un proyecto de rehabilitación (medio AEDE, enlace eliminado) para dotarlo de un uso que garantizara su conservación. Este es el respeto y dedicación que debemos agradecer a las administraciones encargadas de proteger y tutelar el patrimonio cultural común, el que constituye el sustento cultural que nos explica como pueblo y como sociedad.

La pérdida irreparable del Ferrol Vello es una pérdida colectiva de nuestra memoria, que nos hace más pobres como sociedad y como cultura. Y la constatación palpable de la incapacidad de la Administración para cumplir las propias leyes que promulga.

CC BY-NC-SA 4.0 Esta obra está licenciada bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional.

2 Responses to La ruina de Ferrol Vello

  1. Podéis probar el modelo «Marca Barcelona»:

    1. Se mixtifica todo. A cualquier estilo arquitectónico que sea, pero no parezca (vgr.: un edificio gótico con la fachada de piedra lisa), se le añaden los elementos suficientes de la mítica del estilo (vgr.: al edificio gótico, se le llena la fachada de portales ojivales y otros aditamentos ‘ad hoc’)

    2. Se le da una «denominación de origen». Nada de ‘Ferrol vello’, sino ‘Barrio dos poetas’ (¿se dice así?), ‘Barrio del oruxo’ (y se llena de baretos que sirven típico orujo del barrio de toda la vida) o cosas así.

    3. Se reúne a todos los hoteleros y se les pasa la boina para que, a escote, sobornen a todas las guías y agencias de viajes para que divulguen la cosa como algo que hay que ver o si no es como si no vieras nada.

    En cincuenta o sesenta años, tragan hasta los ferrolanos. Y al que dude o niegue, de cabeza a la Inquisición (¡Ups! Olvidé decir que la mixtificación requiere de una despiadada Inquisición cultural que haga frecuentes parrilladas de herejes).

    Un abrazo.

  2. Muy bueno, Javier. Lo cierto es que la restauración “en estilo” es como la Santa Compaña, no la ves pero siempre está ahí, y puede aparecer cualquier día. No sé donde leía la opinión de una arquitecta que decía que todos los que hacen restauración llevan un Viollet Le Duc dentro, aunque no sean capaces de atarlo en corto.
    A mí lo que me fascina es como la propia administración se salta sus leyes a la torera. Declara un espacio urbano BIC y entonces, ni lo protege, ni lo conserva ni deja que otros lo hagan (al no haber Plan Especial no puedes hacer nada). Y mientras ese pedazo de cultura se degrada tanto que se va a la ruina y se pierde para siempre. Incluso, como en este caso, cuando el edificio es propiedad del propio ayuntamiento.
    Es alucinante.

Deja un comentario