BIM aplicado al Patrimonio Cultural
Clamor mediático por el estado de conservación de la Catedral de Santiago de Compostela

Clamor mediático por el estado de conservación de la Catedral de Santiago de Compostela

Esto se ha convertido ya en una saga.  Chapuzas Catedral Saga.

Se trata de una ofensiva mediática en toda regla, con un fin único: que aflore dinerito para que el Arzobispado de Santiago y el Cabildo de la Catedral puedan salvar la cara después de décadas de auténtica negligencia. Véase el Faro de Vigo (medio AEDE, enlace eliminado) o La Voz de Galicia (medio AEDE, enlace eliminado) como lanzan agudos diagnósticos sobre las chapuzas de las intervenciones anteriores, sufragadas por administraciones de todos los colores, sin preguntarle a ningún miembro de la jerarquía eclesiástica por qué los propietarios del templo nunca hicieron el menor esfuerzo económico en su conservación y mantenimiento.

Mientras tanto, reforzando la tesis de que todos hemos conjurado durante todos estos años contra la jerarquía eclesiástica, Xosé Luis Barreiro Rivas lanza las acusaciones contra los arquitectos (medio AEDE, enlace eliminado) que vienen interviniendo en la Catedral desde 1.940, acusándolos de frivolidad, falta de respeto e incapacidad para no dejar la “solución galáctica” de turno. Vamos, que por donde vamos arrasamos.

Por mi parte, aunque esto no lo lea nadie, no me voy a quedar con las ganas de volver a poner los puntos sobre las íes. En primer lugar, los cementos y hormigones vienen de antiguo. Tan antiguo como el “opus cementicium” romano. Pero aplicado al ámbito catedralicio decirle a los “ilustres que lo saben todo y en todas partes tienen más que decir” (debe ser que la politología da para cualquier cosa) que si no fuera por los cementos y hormigones que en su día Francisco Pons-Sorolla y Arnau utilizó en las cubiertas de la Catedral, ésta seguramente no existiría más que como una ruina al estilo romano, pues los destrozos de la guerra civil obligaron a reparaciones de emergencia en la práctica totalidad de los templos gallegos. Así fue en la Catedral de Tui, Orense, Lugo, y como no, en la de Santiago, con consolidaciones y atados de bóvedas que previnieron males mayores. Se le puede achacar a Pons-Sorolla una idea de la restauración monumental muy cercana a la restauración en estilo Violletiana, lejos de las prácticas ya entonces vigentes que condenaban ese tipo de restauración. Pero seríamos muy injustos si no reconociéramos que sus intervenciones estructurales probablemente salvaron más de una de las catedrales gallegas. Desde este punto de vista, las lesiones posteriores derivadas de la acción de los morteros de cementos en las patologías de la piedra son males menores que pudieron ser objeto de acciones correctoras si los responsables de la conservación de la Catedral, sus dueños, cumplieran con sus deberes.

Armado de un sobrearco
Armado de un sobrearco
Armaduras dispuestas sobre el trasdós de la bóveda de la nave mayor, a la espera del hormigonado
Armaduras dispuestas sobre el trasdós de la bóveda de la nave mayor, a la espera del hormigonado

Intervenciones posteriores, como la de Baltar, Bartolomé y Almuiña, fueron ejemplo de intervenciones comedidas, que si por algo destacan es por un incuestionable deseo de integrarse en el monumento, pasando desapercibidas al ojo profano. El empleo de materiales era el propio que la práctica de la restauración venía ejerciendo dentro de la tutela y vigilancia de las instituciones.

Pero donde hay un Canónigo fabriquero, amigo, échate a temblar. Porque hay que tener muy poco decoro para hablar de chapuzas en las fábricas teniendo lo que se tiene en casa. Una visión de este catálogo de errores que muestro a continuación conduce a una conclusión demoledora: las chapuzas han sido una forma de entender la conservación y mantenimiento de la Catedral que emana directamente del Cabildo de la Catedral. Véase el estado de conservación de los mármoles de la girola, y como se restauran las fracturas.

Aspecto de los mármoles de la girola
Aspecto de los mármoles de la girola
Sutura de grietas con mortero de cemento
Sutura de grietas con mortero de cemento

Las “chapuzas” de mortero de cemento “entonadas” en color del mármol negro.

Parche de mortero de cemento sobre mármol negro
Parche de mortero de cemento sobre mármol negro

Relleno de mortero de cemento sin entonar

Relleno de mortero de cemento sin entonar

Cuando las rejerías oxidadas rompen los mármoles, echamos mano del socorrido cemento.

Reparación de fractura con mortero de cemento
Reparación de fractura con mortero de cemento

El cuidado por las instalaciones eléctricas es exquisito. Véase la confianza que dan esos cables y esos enchufes, nada menos que en el mismísimo altar mayor.

Instalación eléctrica en el altar mayor
Instalación eléctrica en el altar mayor

Y el fantástico estado de conservación que presentan esos registros para el paso de instalaciones de electricidad. Pulcras como una patena.

Aspecto de la instalación eléctrica a su paso por el pavimento del triforio
Aspecto de la instalación eléctrica a su paso por el pavimento del triforio

Y fuera, pues que no se diga, no vaya a ser que desentonemos con el ambiente general del templo y su excelsa conservación.

Instalaciones eléctricas vistas a la intemperie
Instalaciones eléctricas vistas a la intemperie
Instalaciones eléctricas a la intemperie
Instalaciones eléctricas a la intemperie

Podríamos estar así una semana entera, chapuza tras chapuza, porque material hay para aburrir. Pero lo importante es lo importante y lo urgente es lo urgente. Las obras propuestas para la Catedral son extremadamente necesarias y urgentes. Pero lo importante es el cómo se ha conservado y mantenido un Bien de Interés Cultural de la importancia del templo catedralicio de Santiago. Y las responsabilidades que se pueden exigir de tan grosera actuación por parte de sus propietarios, que en cualquier otro caso ya habrían sido exigidas por la administración encargada de la tutela y protección del Patrimonio Cultural. Y esos responsables, mientras cultivaban euros en los cepillos de la Catedral a razón de 3 millones/año, exigían y exigen que les resolvamos y sufraguemos el ejercicio de sus deberes. Y lo más triste es que, en el hipotético caso de una ejemplar restauración integral de la Catedral, este Cabildo no tendrá ningún reparo en volver a la cultura de la chapuza.

Menos predicar y más dar trigo.

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