BIM aplicado al Patrimonio Cultural

Parlamento prohibido

Parlamento prohibido

Un día cualquiera un ciudadano común lleva de visita a dos familiares en primer grado, aprovechando que éstos no salen a menudo del terruño, y que las gestiones que iban a realizar duraron menos tiempo que el previsto. Y como efectivamente no salen mucho del terruño, estos parientes quieren conocer el Parlamento de Galicia, ese lugar dizque donde se ejerce la soberanía popular, donde se toman las decisiones que nos afectan por aquéllos en los que delegamos nuestra representación. De ahí lo de la democracia representativa, que es como se denomina el invento.

Así que, con la confianza plena que inunda al ciudadano consciente de ejercer libremente sus derechos, me encamino a la garita de seguridad y solicito acceder al Parlamento de Galicia para que conozcan el edificio estos parientes, recordemos, que con sus impuestos sufragan el funcionamiento de dicha institución y su mantenimiento anual. Estoy seguro de que a estas alturas ya podeis aventurar el resultado de esta petición, por lo demás tan de sentido común…. Un rotundo NO. Un ciudadano cualqueira, fuera de las horas de pleno parlamentario NO PUEDE visitar el Parlamento de Galicia, lugar donde se supone que se ejerce la soberanía del pueblo, según se nos ha recordado millones de veces.

Pero como este es un sitio que tiene una mirada centrada en el tema del Patrimonio, de su conservación, restauración y difusión, voy a reenfocar la discusión desde esa óptica, dejando para Podemos y sus compadres el balón en línea de gol para que chuten a placer. Porque ¿qué es, si no, un grupo de personas que se bunkerizan en un edificio para ejercer una representación política sin ningún contacto con el exterior y sin acceso de aquellos representados al interior de dicho edificio más que una casta en sí misma?

Para plantear el tema, hay que recordar que el actual edificio del Parlamento de Galicia es un edificio catalogado por el Plan Xeral de Ordenación Municipal de Santiago de Compostela, que en su ficha A-61 recoge la protección concedida al inmueble como un Bien de Arquitectura Institucional, con un Grado de Protección No Integral.

Ficha Catálogo PXOM A-61

Según la Ley del Patrimonio Cultural de Galicia, en su artículo 22 y en su Disposición Adicional Segunda, la sede del Parlamento de Galicia constituye un bien incluido en el Inventario general del patrimonio cultural de Galicia (formado por los Bienes de Interés Cultural, los bienes Catalogados y aquellos que, sin estar incluidos entre los anteriores, merezcan ser conservados), en tanto elemento catalogado en una figura de planeamiento. Por tanto se extiende la protección de la Ley a dicho elemento patrimonial, pero sobre todo, se proyecta sobre él los objetivos por los que se promulga dicha ley, que no son otros que los expresados en su preámbulo: la obligación de Proteger y Difundir el patrimonio histórico. Así:

“La Ley del Patrimonio Cultural de Galicia es la expresión jurídica necesaria a la especificidad que, como nacionalidad histórica, posee en materia cultural, forjada a través de los siglos y precisada en la actualidad de preservación, conservación, actualización y difusión para su disfrute social”.

Y aquí radica el problema. Que la razón del ser del patrimonio cultural ya no tiene ningún sentido cuando se niega el acceso a su conocimiento, su comunicación, su difusión y su aprecio por aquéllos para los que se realiza la protección del bien cultural. El acceso a la cultura, un derecho constitucional que tiene que ejercer la totalidad de la sociedad, se ve subordinado, o directamente denegado, en virtud de una supuesta seguridad que afecta a 75 parlamentarios, un argumento a todas luces peregrino y, que me corrijan los juristas, anticonstitucional.

Y no, no se puede entender como un acceso a la cultura, al conocimiento del patrimonio y su disfrute, el chiste que aparece en el enlace “Quieres visitarnos” de la web del Parlamento de Galicia.

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