BIM aplicado al Patrimonio Cultural
Un ejemplo a seguir

Un ejemplo a seguir

Remodelación de las salas de arqueología del Museo de Pontevedra

El 12 de marzo el Museo de Pontevedra inauguró la nueva exposición de arqueología, situada en el edificio Sarmiento. Acostumbrado a exposiciones de una museografía decimonónica y caduca, esta nueva exposición es un soplo de aire fresco que aporta optimismo y buenas ideas a una institución muy necesitada de ellas. Y para no pecar de charlatán “falabarato” me voy a explicar.

Dice la RAE que la Museografía es el “Conjunto de técnicas y prácticas relativas al funcionamiento de un museo“. Y añade la Wikipedia que “agrupa las técnicas de concepción y realización de una exposición, sea temporal o permanente. La disposición física de una exposición debe tener en cuenta tanto las exigencias de conservación preventiva de los objetos como la disposición y presentación“. De modo que una buena museografía debe dar respuesta a ambos elementos de la ecuación, conservación y presentación. Obviamente, para evaluar la conservación hay que manejar criterios propios de la restauración y conservación de bienes culturales. Pero como destinatarios y receptores del discurso expositivo contenido en la presentación, si que podemos hacer una evaluación de aquellos aspectos que en mi opinión ejemplifican lo adecuado de la museografía de esta exposición.

1. Ambiente.

La primera función de un museo, y por ende de su museografía, debe ser la de disponer al visitante-espectador de un ambiente propicio y adecuado para que la transmisión de contenidos sea, primero posible, y luego efectiva. Es decir, disponer los espacios, recorridos y elementos de exposición, de forma que sea posible la función didáctica de la museografía.

Los contenidos objetivos de la sala de arqueología incorporan elementos que van desde el megalitismo, pasando por la cultura castreña, hasta la romanización. Hay, por lo tanto, la necesidad de un discurso cronológico que debe entenderse, y que al mismo tiempo puede aprovecharse para ordenar, jerarquizar y componer.

La anterior exposición presentaba un espacio continuo, indiferenciado, incapaz de establecer un ritmo para no agotar al visitante. Sabido es que la capacidad de atención de la mente humana es limitada, por lo que en un discurso expositivo son necesarias transiciones y pausas. Sin embargo, la imagen revela, precisamente, un recorrido perpetuo, continuo.

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Fig. 1. Sala de arqueología, edificio Sarmiento. Estado anterior

Sin embargo, con la nueva exposición se ha establecido un orden en el discurso, incorporando elementos tan importantes como recorrido, ritmo, y espacios diferenciados. Los elementos decorativos, aunque mantienen una identidad estética, manejan claves capaces de reforzar la composición de los elementos muebles destinados a la exposición. La sensación es la de un espacio agradable, sereno, que no interfiere, al contrario, acerca al espectador a los contenidos expuestos.

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Fig. 2. Sala de arqueología, cultura castreña. Estado actual tras la reforma.
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Fig. 3. Sala de arqueología, romanización. Estado actual tras la reforma.

 

2. Contenidos.

Un concepto ampliamente superado en museografía es el exponer un excesivo número de piezas, sin tener en cuenta ni la capacidad de atención del espectador, ni el fin último del hecho de exponer una pieza, que no es otro que el visitante pueda acceder a los valores culturales que la pieza expuesta contiene, como modelo didáctico de una serie de conceptos e ideas. Esta forma de entender el discurso expositivo tiene su origen, probablemente, en los museos de arte, donde la acumulación de obras artísticas tiene un valor en si mismo, además de suponer un elemento diferenciador, de status, capaz de constituirse en un factor de atracción de visitantes. Pero lo que es válido para el Reina Sofía no es válido para el Museo de Pontevedra, sección de arqueología, pues, primero, abruma al espectador hasta el punto de llegar a bloquear su capacidad para mantener la atención; segundo, provoca confusión al tener que prestar atención a una nube de elementos sin jerarquía; y tercero, crea un ambiente de mercadillo, de acumulación impropia, donde la cantidad tiene mayor jerarquía que la calidad.

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Fig. 4. Vitrina de exposición de la Edad de Bronce. Exposición antigua.

Ahora existe una disposición que prima la calidad antes que el número, siempre al servicio de su función didáctica. Existe una selección de las mejores piezas, no una acumulación disfuncional. Lo que se expone es accesible y comprensible para un público medio, sin necesidad de ser arqueólogo profesional. Y, al mismo tiempo, la dosis de conocimiento es la justa para aprender a valorar los objetos históricos expuestos y despertar el apetito para conocer más.

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Fig. 5. Sala de arqueología. Cerámica. Estado actual

3. Elementos didácticos.

La imagen anterior (Fig. 5) ya es suficientemente reveladora. Si en la Fig. 1. veíamos unos elementos expositivos centrados únicamente en su función de vitrina, los nuevos elementos de mobiliario se conciben como elementos que deben aportar una capacidad didáctica a la función de protección y conservación del objeto arqueológico.

Si este ejemplo no es suficiente, consideremos ahora un elemento extraordinariamente singular, como es el Lacus de Mougás, una pila sacrificial sencillamente espectacular. En la exposición anterior aparecía diluída en una sala en la que competía con otros elementos, ayuna de elementos accesorios que permitieran entender exactamente el tipo de rito religioso y las dimensiones propias de la pieza. Aunque será objeto de comentario, obsérvese lo difícil que hace la iluminación el poder leer la inscripción.

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Fig. 6. Lacus de Mougás. Exposición anterior

Ahora la pila ocupa el espacio central de la sala, aislada por elementos de mobiliario que provocan una aproximación que busca llamar la atención del espectador. Se expone acompañada de elementos didácticos que informan del rito, del ambiente y de la escala del elemento. Y, como colofón, la iluminación hace factible leer la inscripción: Sili Eorini Lacuus Hostis (esta última en el lateral).

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Fig. 7. Lacus de Mougás. Exposición actual.

 

4. Iluminación.

En la anterior exposición, uno de los aspectos más criticables era la incapaz iluminación dispuesta, especialmente a la hora de hacer legibles las inscripciones de aras, lápidas y petroglifos. Si ya es criticable disponer sin ningún tipo de musealización elementos arqueológicos en el ala de un claustro, la iluminación frontal hace imposible discernir las inscripciones.

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Fig. 8. Exposición antigua.

Observemos ahora el petroglifo de Laxe das Picadas. La iluminación rasante hace perfectamente comprensible los grafismos milenarios sobre la piedra. Además se dispone de forma que el espectador puede circular alrededor de la pieza, al igual que haría en el espacio natural. Del mismo modo, se intenta reproducir la topografía original. Es evidente que no hace falta pintar un petroglifo para que sea legible, sólo hace falta saber iluminar.

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Fig. 9. Petroglifo de Laxe das Picadas. Exposición actual.

Esta forma de iluminar al servicio de la comprensión del elemento expuesto, es igualmente apreciable en el conjunto de la exposición.

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Fig. 10. Estela de Poio. Exposición actual.

Conclusiones.

Aunque parezca evidente, las claves aquí expuestas, y otras mucho más complejas que se manejan en el proyecto museológico y museográfico, son puestas en valor por un equipo de evidente capacidad y probada valía. Se trata de Empty, responsable de, entre otros, el arqueológico nacional. En dicho equipo ocupa un lugar importante el anterior director del que, a mi juicio, es el mejor museo que he visitado nunca: El Museo de Historia de la Ciudad, ahora parte del Museo de Historia de Barcelona, como museo de la Plaza del Rey. Es obvio que hay una relación entre la calidad de la museografía y el equipo escogido. Hay cosas que no son casualidad.

Y sin embargo, incomprensiblemente, parece que hay debate en Pontevedra, donde parece que no ha sentado bien que un equipo foráneo venga a introducir una píldora de contemporaneidad. En mi modesta opinión, no alcanzo a comprender en qué aspectos la exposición anterior de la sala de arqueología supera a la presente actuación de Empty. El mejor elogio que puedo hacer de este trabajo es que, después de dos visitas, me apetece volver. ¡A una exposición de arqueología!. No se me ocurre mayor éxito.

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Fig. 11. Enterramiento infantil en tégulas. Necrópolis de A Lanzada. Esxposición actual.
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Fig. 12. Enterramiento de un adulto en tégulas. Necrópolis de A Lanzada. Esxposición actual.

CC BY-NC-SA 4.0 Esta obra está licenciada bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional.

7 Responses to Un ejemplo a seguir

  1. <>

    Pues la verdad, caballero, es que la polémica no viene de si una es mejor o peor que la otra. La polémica se debe a que esta reestructuración millonaria se ha hecho concediéndola a un organismo de turismo que poco o nada sabe de estos temas, e ignorando la voz de toda opinión proveniente del propio cuerpo técnico del Museo, que es lo más grave. Y claro, uno pregunta ahora a cualquier profesional de museografía o de arqueología sobre el resultado final, y difícil es encontrar a uno sólo que no eche pestes (y con razón) sobre una musealización que por muy bonita que parezca a la vista es un auténtico sindiós.

    Pero claro, mientras a estas personas no se les quiera dar voz, seguirá en el aire ese completo absurdo de que la polémica se debe a “que un equipo foráneo venga a introducir una píldora de contemporaneidad.”

  2. Martín. Gracias por tu comentario. Pero sólo un par de apuntes.

    1. Agradecido por lo de caballero, pero tengo nombre. Será que resuilta extraño que una persona no utilice un pseudónimo en internet, pero ya ves, he aquí uno que no se esconde.

    2. Si tienes datos profesionales del por qué esta musealización es un sin Dios, he aquí un buen lugar para comentarlo. Ahora bien, si vienes aquí a criticar una opinión que puede ser tan cualificada como la tuya con el argumento banal de que “lo dicen los técnicos del museo”, chico, que quieres que te diga. Me lo dejas muy fácil… ¿Por qué los técnicos del Museo de Pontevedra que tanto saben no han hecho una reforma de la museografía de las salas de arqueología y ha tenido que venir Turismo, según dices tú a hacerla? ¿Que creen que es un Museo de arqueología? ¿Un lugar para que los catedráticos se deleiten con la exhibición indocumentada y sin ningún tipo de aporte didáctico de piezas que sólo entienden ellos? ¿Es así como se consigue la transmisión de los valores contenidos en el objeto patrimonial, aquéllo que garantiza su valor, y con ello su conservación, definido en las cartas del patrimonio como su “razón del ser”?

    La visita al Museo de Historia de la Ciudad de Barcelona fue en el año 1995. La orientación de la museografía era clarísima: iniciar al lego, al que no sabe, al que no es técnico ni profesional en la materia, introducirlo para despertar su curiosidad, sus ganas de saber mas, enseñarle conceptos básicos para que pueda fundar sobre ellos un cuerpo de conocimientos… y sobre todo, transmitirle los valores contenidos en los objetos culturales expuestos. A fin de cuentas, no conozco a nadie que le hayan otorgado el título de arqueólogo por una visita al Museo de Arqueología, por más técnica que sea su musealización. 20 años después, que se dice rápido, el Museo de Pontevedra tiene algo parecido. Non é sen tempo, que decimos por aquí. Si el Museo de Pontevedra en 20 años fue incapaz, no me extraña que venga Turismo a enmendaros la plana. Si quieres tener un debate constructivo, tienes las puertas abiertas. Si lo que quieres es trolear, amigo, llevas las de perder.

  3. Muchas gracias por tus palabras Rogelio, como responsables del diseño que hemos realizado para EMPTY da gusto ver como el esfuerzo y la dedicación da frutos. Es de agradecer que hayan personas capaces de captar la intención de la propuesta y disfrutarla. Por si te interesa nos llamamos AV – Diseño de Espacios Culturales.

    http://www.avdec.es

    • No hay nada que agradecer, Víctor. Si el diseño me hubiera parecido inadecuado también lo hubiera criticado. Al contrario, mi enhorabuena por un muy buen trabajo. Incorporo vuestro enlace a la lista del blog. Y estaré atento a vuestros proyectos, que bien lo merecen.

  4. Osea que pagan justos por pecadores, no?

    Hay que hacer un museo minimalista para que aquellos que no iban a museos porque se aburrían, vayan ahora porque ahora se visita rápido..

    Señores la cultura, el aprendizaje y el saber, mejor dicho, el querer saber es un derecho, es decir, el que quiera aprender, los medios están ahí, pero a los que no le interesan no hay que obligarlos.

    Según ustedes, Rogelio y Víctor, mi persona, conocedor de muchos museos porque mis padres me inculcaron la cultura, debo perjudicarme, a pesar de ser consumidor acérrimo de museos, porque hay que adaptarlos a los señoritos que nunca les dio la gana de entrar y aprender sobre su historia.

    El problema de este país es que cuando algo se hace mal, no pasa nada, no hay consecuencias. Si arreglas mal una carretera de modo que hay que volver a arreglarla dentro de 2 años, no pasa nada, se asume, porque se ha perdido el valor de hacer bien las cosas. Ahora el Museo de Pontevedra en un pub al que le faltan los cubatas lleno de vitrinas vacías, porque está de “moda” en la ciudad condal y en el MAN, les recomendaría encarecidamente a ambos, visitar el museo de historia de Vienna, y por supuesto el de New York. Esos museos están repletos de gente, el de NY, no llega un día entero para verlo todo, tiene ambas cosas, piezas para el aprendizaje que incluso se pueden tocar y multitud y variedad para aquellos que nos preocupamos, por nuestro propio bien, en aprender.

    Si en este país, al hacer algo mal, se te condenase automáticamente con una multa económica alta, la gente se lo pensaría dos veces antes de querer pasar de listo en un mundo de listos que nos hacemos pasar por tontos.

    PD: Señorito Rogelio, escribir mal los topónimos es una falta de cultura voluntaria por alguien que nos quiere dar ejemplo de cultura. Y no se olvide que la Ley está por encima de la RAE. No se me vaya a contradecir ahora defendiendo el anquilosamiento de los “académicos” frente a la innovación de los Museos.

    Sin más que pasen un buen día. He tenido la deferencia de escribir en castellano para ponerme a la altura de ambos y su “cultura”.

    PD: Señor Víctor, su página web está rota, claro que no me sorprende por el intrusismo laboral usando wordpress en vez de pagar a un profesional.. de qué me suena eso?

    • No voy a entrar a discutir ni a reflexionar con alguien que sólo falta al resto con apreciaciones vagas e infundadas, Por otro lado, decirle que el nivel cultural de una persona depende de muchas cosas y entre ellas está la educación la cual usted desconoce e ignora.

      Por favor, no se refiera a mi en nada ya que en el párrafo anterior ni le menciono ni hago ningún tipo de comentario a su apreciación, ya que todas son válidas y respetables.

      Nada más

  5. Sorprendente comentario el de Iago.

    Creo que sus críticas, que en parte son inteligibles, han escogido un mal objetivo. Creo que ni el “señorito” Rogelio ni el “señor” Víctor son los responsables de cómo se administran los dineros de la diputación. Es difícil de entender que se haga una remodelación de este museo en cuestión de un año, pero estoy seguro que esta decisión se ha tomado más arriba de donde esta poniendo su punto de mira.

    En cuanto a sus vagas críticas al museo, me parece oportuno apuntar que para lanzar determinados comentarios que pongan en ridículo el trabajo de un equipo enorme de profesionales, al menos uno debe estar familiarizado con el sector. Un museo se desarrolla según un plan museológico desarrollado (en principio) por el propio museo, se traduce a una propuesta museográfica mediante el equipo de diseño, y se materializa por la empresa productora especializada en museos. Todo se revisa muchas veces para desarrollar una propuesta lo más completa posible. El esfuerzo intelectual y económico invertido en un proceso de este tipo es muy grande como para que una persona diga que le recuerda a un bar de copas y que le gusta más el museo de historia de Vienna o de NY. Un poco de respeto, ¿no?

    Una cosa es el minimalismo y otra poner en valor diferentes objetos para captar la atención de los visitantes. Una aglomeración de objetos dentro de una vitrina se convierte en un gabinete de curiosidades en las que ninguna resalta al lado de la otra. ¿o es que acaso es que usted es de los que prefiere cantidad a calidad?
    Por otro lado, ¿conoce las condiciones de seguridad y conservación que tienen las piezas de un museo como para escribir un comentario como el que escribe acerca de dejar tocar las piezas originales de una colección? Una cosa es que toque reproducciones y otra la necesidad que te obliga cada prestatario para mantener su pieza como una joya y que perdure en el tiempo en las mejores condiciones posibles a pesar de ser expuesta.

    Me alegra mucho leer que hay devoradores de museos, y comprobar que hay mucha gente que va a los museos para aprender, pero tenga un respeto por los profesionales incluidos en un proceso como este. La empresa que ha realizado este museo es la más importante que existe a nivel nacional, con una trayectoria internacional imparable. Seleccionan a los mejores profesionales para llegar a construir exposiciones y museos de alto nivel. Algo sabrán hacer para ser quienes son.

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